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ARTE PARA NO OLVIDAR

En 2019, y dando continuidad a nuestra línea de trabajo enfocada en la relación entre arte, memoria y territorio, desde TOLA buscamos abordar los conceptos de memoria y habitar junto a adultos mayores, reconociendo en sus experiencias de vida una fuente invaluable de conocimiento, sensibilidad e historia.

A partir de esta búsqueda nació Arte para no olvidar, una residencia artística desarrollada en el Asilo León Ruales, un espacio construido a finales del siglo XIX, donde más de 50 adultos mayores convivían diariamente. La residencia propuso un encuentro cercano e intergeneracional entre artistas y residentes del asilo, entendiendo la convivencia y el intercambio cotidiano como parte fundamental del proceso creativo.

Durante un mes, alrededor de ocho artistas residieron en el asilo, compartiendo los espacios y dinámicas de la vida diaria de sus habitantes. Este acercamiento permitió escuchar historias de vida, construir vínculos afectivos y generar procesos artísticos desde la escucha, la observación y la experiencia compartida.

A partir de estos encuentros se desarrollaron distintas propuestas artísticas como pintura de retratos, dibujo, fotografía, mural e instalación. Más que representar a los adultos mayores, las obras buscaron dialogar con sus memorias, emociones y formas de habitar el tiempo y el espacio.

KARANKI RUTA CULTURAL

Caranqui es un territorio donde la historia permanece viva. En sus calles, en sus piedras y en los silencios de sus espacios cotidianos habitan las huellas de culturas ancestrales que todavía dialogan con el presente. Es un lugar profundamente cargado de memoria, capaz de tender puentes entre el pasado y las formas en que hoy habitamos y entendemos este territorio. Estos espacios, que alguna vez fueron recorridos por Atahualpa y que hoy resguardan importantes vestigios arqueológicos, también han sido atravesados por el abandono y la desmemoria. Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano fue ocultando gran parte de la riqueza histórica y simbólica que existe en Caranqui, dejando muchas de estas historias fuera de la memoria cotidiana de la ciudad.

Buscamos a través de la mediación cultural acercarnos nuevamente a estos lugares, más que hablar únicamente del pasado, el proyecto busca generar espacios de encuentro, reflexión y reconocimiento colectivo, devolviendo a estos sitios su valor cultural, emocional y comunitario dentro de Ibarra y del Ecuador.
Esta búsqueda, nace desde el 2017 y ha permanecido constante, hasta la actualidad. En sus inicios, realizamos recorridos guiados en los sitios arqueológicos, (Incahuasi y la Tola de Caranqui) con el fin de darlos a conocer frente a quienes habitan la ciudad de Ibarra, principalmente.

Nuestro proyecto se materializa mediante una ruta cultural (artística-educativa) que hemos venido proponiendo con actividades artísticas de participación colectiva: murales, ilustración, video, fotografía, recopilación de archivo y material lúdico que invitan a niñas, niños y adultos a conectarse con sus raíces, mediante la metodología de Investigación-Acción Participativa con enfoque de mediación artística y procesos de memoria territorial.

Desde el 2024, nos enfocamos en una práctica más social del arte, para aterrizarla en este contexto. La metodología de Investigación-Acción Participativa aplicada en KARANKI Ruta Cultural parte de la construcción colectiva de la memoria y el reconocimiento del patrimonio como un espacio vivo de encuentro comunitario. A través de un proceso de mediación cultural atravesado por prácticas artísticas y pedagógicas, la propuesta se desarrolla en tres momentos interconectados: Quehaceres de la Buena Memoria, enfocado en la recopilación de bibliografía, archivos fotográficos, relatos orales y memorias comunitarias sobre los espacios patrimoniales Karanki; Juyayay Atahualpa, orientado a la activación artística del territorio mediante murales, ilustraciones, recorridos y acciones de participación colectiva como mingas de limpieza y activaciones (dentro del arte y la música) que visibilizan el valor simbólico e identitario de estos sitios; y finalmente Fuego Nuevo, una etapa de socialización y expansión del proceso a través de exposiciones artísticas, experiencias in situ y rutas de mediación cultural en los espacios patrimoniales. Esta metodología busca fortalecer la memoria territorial, fomentar la apropiación comunitaria del patrimonio y generar procesos de articulación entre comunidad, arte y territorio, entendiendo la cultura como una herramienta activa para la construcción de identidad, participación y transformación social.

Actualmente seguimos recopilando historias, voces y perspectivas para alimentar este proceso de arte y comunidad, queremos invitar a volver la mirada a estas huellas del pasado que no están extintas, sino que esperan ser redescubiertas y valoradas.